"Después de unas pocas sesiones ya noto algunos efectos en mi piel: se siente más suave y tiene más luminosidad."
Joanne P. - 28.11.2024
"Después de unas pocas sesiones ya noto algunos efectos en mi piel: se siente más suave y tiene más luminosidad."
Joanne P. - 28.11.2024
Nuestro superventas
Una máscara facial LED utiliza una luz suave, normalmente en distintos colores, para iluminar la piel con longitudes de onda específicas. A diferencia de las lámparas de calor clásicas, las máscaras modernas apenas generan calor. En su lugar, trabajan con rangos de luz precisos, a menudo en el espectro rojo, azul o infrarrojo cercano.
Así, los distintos colores de luz pueden responder a diferentes necesidades de la piel:
La comparación
Una lámpara de luz roja clásica aporta sobre todo calor. Es agradable, pero su tecnología lleva décadas sin cambiar. Las lámparas LED de luz roja modernas, en cambio, son más precisas: utilizan longitudes de onda definidas que pueden llegar tanto a las capas superficiales como a las más profundas de la piel.
La llamada ventana terapéutica (600–900 nm) se considera especialmente interesante en la investigación sobre la luz, porque en este rango la luz penetra lo suficiente sin calentar en exceso. Heilys utiliza de forma específica varias de estas longitudes de onda, por ejemplo 630, 660, 670, 810, 830 y 850 nm, para llegar a distintas zonas de la piel al mismo tiempo.
Esta combinación no es un procedimiento médico, sino un complemento respetuoso con la piel para el cuidado diario, para todas las personas que quieren unir tecnología y relajación.
Las publicaciones científicas y los testimonios muestran que las distintas longitudes de onda pueden actuar sobre diferentes capas de la piel:
Esta combinación de luz visible e invisible suele denominarse fotobiomodulación, un término que describe cómo las células pueden reaccionar a la energía lumínica, sin que se prometa ningún efecto médico.
La aplicación es sencilla y se integra sin problemas en la rutina diaria de cuidado: mientras lees, te relajas o por la noche en el sofá.
En los últimos años, varios estudios han analizado la aplicación de luz en el cuidado de la piel. Se observó que los dispositivos con luz roja e infrarroja cercana (p. ej., 630 nm + 830 nm) produjeron en los participantes cambios visibles en el aspecto de la piel, como una textura más uniforme y un aspecto más fresco.
También revistas de salud populares como Zentrum der Gesundheit informan sobre estudios en los que los participantes, tras un uso regular, hablaban de una piel más lisa y con más luminosidad. Lo importante: los resultados se refieren a efectos cosméticos y no sustituyen ningún tratamiento médico.
Una lámpara LED de infrarrojos es el complemento ideal de la máscara si quieres incluir zonas más grandes de la piel, como el cuello o el escote. La luz infrarroja es invisible, pero se percibe como un calor suave. Muchas personas viven esta experiencia como calmante y equilibrante.
Heilys combina en sus dispositivos distintas longitudes de onda para llegar al mayor número posible de capas de la piel, sin calor excesivo, pero con una energía lumínica eficiente. El objetivo: un complemento respetuoso con la piel y relajante para todas las personas que quieren vivir el cuidado a un nuevo nivel.
Importante: los productos Heilys no están clasificados como dispositivos médicos. Están destinados a un uso cosmético y de bienestar y no sustituyen el consejo médico.
Sí: la intensidad de la luz es baja, sin UV y está diseñada para aplicaciones cosméticas.
Muchas personas prefieren una combinación de luz roja e infrarroja cercana, ya que actúa sobre distintas capas de la piel.
Por lo general, 3–5 × por semana durante 10–20 minutos cada vez, según las indicaciones del fabricante.
Las lámparas clásicas generan calor; las máscaras LED trabajan con longitudes de onda específicas en el rango rojo e infrarrojo cercano, sin generar mucho calor.
Los estudios muestran que un uso regular puede mejorar el aspecto de la piel. Estos resultados se refieren a efectos cosméticos, no a tratamientos médicos.